Colo-Colo fue eliminado en la fase de grupos del certamen de clubes más importante de América. No consiguió ninguna victoria y el rendimiento fue mucho más bajo del esperado.

Desde el sorteo que definió los grupos de la competición, desarrollado el 30 de septiembre en el Mercure Hotel Alameda en Quito, se avizoraba un panorama complejo para el equipo dirigido por Jaime Zapata. Colo-Colo debía enfrentar, por el Grupo A de la Copa Libertadores Femenina 2019, a Atlético Huila de Colombia, actuales campeonas de la cita continental; Peñarol de Uruguay, bicampeonas del fútbol charrúa; y Cerro Porteño, segundo equipo más ganador del balompié femenino en Paraguay.

El conjunto chileno se había reforzado para pelear el torneo: las seleccionadas chilenas Rocío Soto y Yessenia López, junto con la mexicana Perla Morones, fueron presentadas el jueves 1 de agosto como flamantes incorporaciones del Cacique, sumándose a un plantel que contaba con una mezcla entre experiencia y juventud que buscaría alzarse con el título en Ecuador.

Si bien las albas llegaban consolidadas a nivel internacional, pues fueron campeonas en la edición 2012 y alcanzaron la final en otras tres oportunidades (2011, 2015 y 2017), no pudieron validar dichos pergaminos y finalizaron últimas de su zona.

La campaña

El 11 de octubre, en su debut copero, perdieron por 3 goles a 2 frente a Cerro Porteño, con anotaciones de Yastin Jiménez y Nathalie Quezada. Pese a imponer por momentos su buen juego, la expulsión de Gisela Pino, por doble tarjeta amarilla, condicionó el trámite del partido.

Cuatro días más tarde, igualaron 2-2 ante Peñarol, en un cotejo que terminó en polémica y con Valentina Díaz expulsada injustamente tras un encontrón con la portera uruguaya. En aquella oportunidad, las dianas corrieron por cuenta de Isidora Olave, tras asistencia de Rosario Balmaceda, y Fernanda Hidalgo, mediante lanzamiento penal.

En el último compromiso del grupo, disputado el 18 de octubre, el Popular midió fuerzas ante Atlético Huila. Hidalgo fue la encargada de abrir el marcador con un impecable tiro libre. Lamentablemente, las colocolinas cayeron 3 a 1, siendo superadas por el poderío físico, la velocidad y las rápidas transiciones de balón de las cafeteras.

El rendimiento individual

El principal foco de críticas por su bajo rendimiento fue la portera Carolina Armijo, quien no transmitió seguridad a su zaga y tuvo directa en responsabilidad en a lo menos cuatro de los ocho goles que recibió. Ciertamente, Colo-Colo necesita reforzar ese puesto del campo, ya que si bien en el Torneo Nacional le alcanza para pelear los primeros puestos de la tabla, a nivel internacional se necesita una portera con mayor jerarquía que pueda marcar una diferencia importante.

Por su parte, otras figuras como Rocío Soto, Yusmery Ascanio, Nathalie Quezada y Gisela Pino no estuvieron al nivel que se les conoce, lo que en parte explica la temprana eliminación del certamen.

Ahora bien, en el balance final no todo es negativo: Isidora Olave, joven delantera de 17 años, demostró una gran personalidad dentro del campo, buen fútbol y despliegue físico, siendo una de las principales cartas ofensivas de las albas. Otros puntos altos fueron Yastin Jiménez y Fernanda Hidalgo, las que aportaron con goles y siendo un apoyo constante a sus compañeras tanto en labores defensivas como en ataque.

En resumen, fue una amarga participación, ya que además de no conseguir ningún triunfo, nuestras guerreras no pudieron encontrar una regularidad a lo largo de los tres encuentros que les permitiera soñar con la clasificación.

No obstante, es importante señalar que el fútbol femenino hoy en día tiene un peso mayor, lo que se refleja en que los partidos fueron televisados y que contaron con un buen marco de público atento al desempeño de Colo-Colo y de Santiago Morning, el otro club nacional en competencia.

Lo anterior, se suma al anuncio de que la dirigencia de Blanco y Negro S.A., impulsada por el Club Social y Deportivo Colo-Colo, contrataría a todas las albas del plantel 2020 del Cacique, lo que supone un gran paso en la profesionalización del fútbol femenino. Todo esto con el fin, en un futuro no muy lejano, de que las jugadoras cuenten con estándares a la altura de la actividad que desarrollan, en términos de seguro de trabajo, remuneración y reconocimiento por su labor.

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