Sin duda uno de los acontecimientos que más ha llamado la atención a los manifestantes y la prensa en las protestas a lo largo del país es la unión y colaboración entre las barras bravas del fútbol chileno. Este pacto tácito de no-agresión entre barras que tenían un antecedente serio de violencia impresionó incluso a los mismos hinchas de los respectivos equipos. El día 22 de octubre, los renombrados tres grandes clubes (Colo-Colo, Universidad de Chile y Universidad Católica) oficializaron este pacto, llamando a dejar la rivalidad deportiva y “hacer frente a la deuda social que enfrenta nuestra sociedad”.

Más que nunca estos días en Chile se ha despotricado el polvoriento adagio de “La pelota no se mancha”, poniendo en foco de luz a las barras de fútbol como un espacio tribal de lucha política, que en esta coyuntura, ha generado una intersección entre todas; asimilando esta deuda social como algo innegable e impostergable, dentro de la cual, su resolución no admite peleas intestinas entre el gran cuerpo de manifestantes, exhumando otro viejo adagio: El pueblo unido jamás será vencido.

Se han dejado de lado cánticos que resaltan lo propio (trofeos, fidelidad, fiereza) y se ha optado por reescribirlos y resignificarlos hacía el otro del pueblo: El Gobierno, La Fuerza Policial, El Sistema Neoliberal (con mayúsculas, como grandes entes de opresión). Conocida se ha vuelto la canción “Ya van a ver, las balas que nos tiraste van a volver”, popularizada por El Pepo, cantante de la banda de cumbia “Los Gedes” e hincha de Racing Club, la cual promete venganza a la policía por los crímenes que han cometido contra un pueblo desarmado.

Atrás ha quedado el final del campeonato, la esperanza de alcanzar a la UC y el récord de Paredes. Poco le preocupa al hincha del Cacique volver al fútbol, no al menos en las mismas condiciones. Tales son los vientos de cambio traídos por octubre que la mayoría del país espera un cambio profundo en la estructura social.

El día 31 de octubre se ha celebrado un cabildo abierto en el Estadio Monumental para recibir las ideas políticas de la hinchada colocolina. Con la participación de referentes como Daniel Morón y Marcelo Pablo Barticciotto, el cabildo logró reunir aproximadamente 1500 personas que expresaron su opinión sobre el orden político y la posible asamblea constituyente que se visualiza en el horizonte.

Un movimiento ciudadano que comenzó en primera instancia por un alza de 30 pesos en el pasaje del metro de Santiago pero que ha terminado por poner en la mesa todos los problemas subyacentes al sistema económico y político de Chile: educación, salud, pensiones, etc. Nada volverá a la normalidad, es una oportunidad histórica que tenemos como hinchas y socios del Club Social y Deportivo Colo-Colo para adoptar esta postura de ahora en adelante, reclamar por nuestros derechos a los poderosos, recuperar nuestra institución, sacar a las Sociedades Anónimas, y recuperar el fútbol al lugar de donde salió, al pueblo.

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