“El 24 de junio del 2005 cambió de forma radical el destino de Colo-Colo. Ese día el control del club quedó en manos de Blanco y Negro S.A, una concesión entre la corporación alba y los empresarios, por una duración de 30 años y el dominio absoluto de los bienes de la institución, para su administración y explotación. Hoy, a 14 años del suceso, muchas de las promesas parecieran desvanecerse y el hincha, que siempre fue el eje central del equipo más popular de Chile, se ve relegado a observar cómo los dirigentes se llenan los bolsillos a costas del mismo.”

Por Rodrigo Martínez

Capítulo 1: La quiebra y los primeros años de Blanco y Negro S.A.

El 23 de enero del 2002 la jueza Helga Marchant decretó lo que para muchos era un hecho impensado para un equipo tan grande como Colo-Colo: la Corporación se encontraba en quiebra. Según el ex presidente Peter Dragicevic, el club arrastraba deudas desde mediados de los 90’ que habían podido solventar con los millonarios ingresos que percibían principalmente por los derechos televisivos de la época.

En lo concreto, Colo-Colo le debía 270 millones de pesos a la Asociación Chilena de Leasing, por la instalación del marcador electrónico del Estadio Monumental. La sentencia de Marchant fue de una deuda de 22 mil millones de pesos, unos 30 millones de dólares. Aún así ese equipo dirigido por Jaime Pizarro y comandado por Marcelo Espina, Eduardo Lobos, Rodolfo Madrid, Manuel Neira y Marcelo Barticcioto, entre otros, consiguieron darle al pueblo la dicha de ser campeones con la histórica frase en la polera del Barti: “A morir por el Colo. Apóyanos”.

Tras la llegada de los tres síndicos de quiebra, despidos masivos, remates de inmobiliario como la histórica sede de Cienfuegos 41 y la reducción de salarios marcaron el futuro del club. En Junio de 2005 Colo-Colo se transforma en la primera empresa chilena en ingresar a la Bolsa de Valores de Santiago. Todo esto amparado por la nueva ley de sociedades anónimas del entonces Senador Sebastián Piñera, quién no tardaría en aparecer en el directorio de Blanco y Negro S.A.

Nunca perdieron

Ese 2005 el holding económico Larraín-Víal controlaba a priori el 36% de las acciones del club, posicionando a Cristián Varela como presidente del club y Sergio Guzmán como su mano derecha. Pese a estar aún en quiebra el sueldo de ambos superaba los seis millones de pesos, el resto de los directivos recibían alrededor de 3 millones de pesos. En total eran 34 millones de pesos mensuales repartidos entre nueve personas, sumado a los 358 millones de pesos que ganaron ese año los gerentes, subgerentes y ejecutivos de la institución.

Esto contrasta con las pérdidas que detalla la sociedad anónima en la memoria de dicho año, donde señala que registró pérdidas por cerca de 2.042 millones de pesos. Mientras la sociedad pierde los directivos reciben cuantiosas sumas de dinero.

Llegó el 2006 y el auge deportivo fue la mejor fórmula para quienes calculaban las cifras en el popular. Obviamente todos los colocolinos recordamos ese año lleno de triunfos deportivos y esa final de Copa Sudamericana que se nos escapó en un suspiro. Sin embargo, el año 2006 es importante porque aparecen personas que tendrán mucha injerencia en las decisiones del club en un futuro.

Por un lado, llegó Gabriel Ruiz Tagle a la directiva del club y de inmediato toma el cargo de Vicepresidente. Por otro lado, se levanta la quiebra en marzo del mismo año, algo extraño para un club que terminó el año anterior con pérdidas millonarias. El holding de Larraín Vial le cedió terreno a Banchile y Bancard en cuanto al porcentaje de acciones del club en su poder. Al parecer para los directivos fue necesario premiarse puesto que ese año recibieron más dinero que el anterior, suma que alcanzó los 60 millones de pesos mensuales entre los 9 integrantes de la mesa directiva.

Tras 4 años con cifras rojas ese año Colo-Colo logró terminar con ganancias, las que dejaron el saldo del club en 673 millones de pesos. La cuenta solo iría en aumento. Los buenos resultados obtenidos por el equipo trajeron ganancias por asistencia al estadio, transferencias de jugadores, mayor publicidad y nuevos sponsors. Esto fue visto con gran optimismo por la directiva del club, quienes hablaban sobre inversiones, remodelaciones y nuevos mobiliarios para la institución. Muchas de las promesas quedaron en eso.

Entonces fue el turno de Ruiz Tagle. El empresario fue el presidente de la institución por tres años, hasta retirarse con su socio Sebastián Piñera al gobierno del mismo durante el año 2010. Antes de que eso ambos eran los accionistas mayores del club. Ruiz Tagle controlaba el 25% de las acciones, mientras que Piñera el 13,7%. Durante su mandato se mantuvo la tónica de los sueldos elevados, las ganancias si bien no fueron las del 2006, siguieron en alza.

Con la partida de Piñera y Ruiz Tagle llegaron dos conocidos de la actualidad: Aníbal Mosa y Hernán Levy, quienes son los que han peleado por el mando del club durante los últimos años, con más desaciertos que victorias. Los éxitos futbolísticos, principal consigna de la sociedad anónina, se han vuelto cada vez más escasos, al igual que los beneficios para los socios e hinchas del club. Sumado a eso un mal manejo de las divisiones formadoras y las pocas ventas de los mismos, a diferencia de lo que pasó con Arturo Vidal, Matías Fernández, Jorge Valdivia, Claudio Bravo y Gonzalo Fierro.

Desde el 2010 en adelante la orientación de manejo del club seguirá cambiando, lo que se mantiene, por supuesto, son las millonarias ganancias de quienes juegan al ajedrez empresarial con el equipo más popular de Chile.

Si quieres saber más espera los siguientes capítulos de nuestro reportaje Exclusivo Popular, necesitamos colocolinxs informadxs.

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