Carta a los jugadores de Colo-Colo y a todo el pueblo colocolino:

Mañana viviremos, quizás, el partido más importante de nuestra gigantesca y hermosa historia. Mañana todo un pueblo, no sólo los 11 que entran a la cancha, jugaremos por no descender por primera vez en nuestros 95 años de gloria.

La jornada de hoy, fue hermosa. Cerca de 5.000 hinchas congregados en las afueras del Estadio Monumental, nuestra ruca, junto a otros cientos de hinchas que acompañaron al plantel durante todo el viaje o en sus respectivas ciudades para dar el último aliento a nuestros jugadores.

Mentiría si digo que no tengo miedo por lo que pase mañana; tengo miedo, pero también esperanza y fe que los 11 jugadores que saldrán a la cancha del Fiscal de Talca, dejarán la vida tal como lo hizo ese 2 de mayo de 1927 nuestro fundador, David Alfonso Arellano Moraga.

Sin importar el resultado de mañana, ganemos o perdamos, seguiremos demostrando nuestro amor por Colo-Colo y al indio que llevamos en el pecho. Tal como lo hicieron hoy miles de hinchas a lo largo del país, en las malas seguimos estando y con más aguante que nunca. Porque Colo-Colo no es solo sus títulos, Colo-Colo es el equipo del dueño del kiosko de la esquina, del que hace el aseo, del que se tiene que levantar a las 6 de la mañana para llegar a su trabajo, es el equipo del pueblo y el pueblo hoy más que nunca necesita una alegría.

A los jugadores, mañana no estarán solos; en cada balón dividido, en cada cruce, cada corrida, cada atajada y cada ocasión de gol seremos millones los que trancaremos, cabeceemos o atajemos con ustedes. David, Chamaco, el plantel del 73′, los del 91′, los campeones en la quiebra y todos quienes alguna vez defendieron la camiseta del albo jugarán este partido junto a ustedes.

Mañana juegan por la historia de nuestro club. Con mis 21 años crecí escuchando del equipo del 73′, la Copa Libertadores del 91′, la Interamericana del 92′, de la Recopa en Japón, de Barti, Espina, Morón, Caszely, Chamaco y de una inmensa cantidad de jugadores que han pasado con gloria por nuestro club. Sin embargo, pese a mi corta edad, pude ver a Colo-Colo Tetracampeón, ser elegido como el mejor equipo del mundo en octubre del 2006, a Humberto Suazo como goleador del mundo, los vi clasificar después de 11 años a octavos de final de la Libertadores, vi a Paredes convertirse en goleador histórico de Primera División frente a nuestro clásico rival y mañana espero que pasen a la historia como el equipo que evitó el descenso de Colo-Colo.

Nunca me imaginé estar viviendo esto, menos estar escribiendo sobre esta situación, pero acá estoy, en mi pieza pensando desde el domingo en el partido de mañana. La noche de hoy será, quizás, la más larga de nuestras vidas. Es inevitable no derramar lágrimas con tan sólo pensar que Colo-Colo, NUESTRO Colo-Colo, está a 90 minutos de jugar por primera vez en la Primera B del fútbol chileno. Jugadores, Cuerpo Técnico y todos quienes forman parte del plantel de este gran club, sólo me queda decirles y pedirles que mañana salgan “A morir por el Colo”.

Con lágrimas en mis ojos, un nudo en la garganta y el pecho más apretado que nunca, se despide: Un colocolino más.

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