El triunfo por 2-1 del cacique en Brasil, es la muestra exacta de como se debe comenzar con el pie derecho a competir en Libertadores


Sí tenemos que comenzar hablando sobre los primeros partidos de Colo-Colo este año, la verdad es que hubiéramos sentido que lo ocurrido en Brasil no era posible. Conversé con Elias, un amigo que pertenece a Sentimiento Popular, después del “clásico” contra la Universidad de Chile que se adjudicó el eterno campeón.

Vimos un equipo tan competitivo y con hambre de dejar esos partidos de malos resultados atrás, que lo único que se vino a nuestra cabeza fue la competencia en Copa Libertadores.

Post sorteo, la primera y gran preocupación fue River Plate, tener que enfrentar a uno de los mejores equipos del continente en el último tiempo. Pero esto es paso a paso y primero estaba Fortaleza, fuera el equipo que fuera, era un equipo brasileño y siempre será complicado enfrentarlo.

Desde el minuto uno los albos se pararon de igual a igual, sin importar el rival que estaba enfrente, la cancha, ni la hinchada en contra. Comenzando con un Brayan Cortés que no pasó mayores complicaciones a lo largo del compromiso, debido al impecable trabajo que cumple Emiliano Amor y Maximiliano Falcón en la parte defensiva y dejándonos en claro que es un portero de selección.
El punto de inflexión de este grupo de jugadores lo marca ese “clásico”, de ahí en adelante hemos visto un equipo avasallador, goleador y lo supo plasmar en el plano internacional.

Uno, sino el punto más alto, es el mediocampo; jerarquía, físico y soberbia, así lo defino. La llegada de Esteban Pavez no sólo ha sido un gran aporte, llegó a ser un líder y sin restar méritos a lo que juega César Fuentes y Leo Gil, el complemento perfecto.

Los goleadores en Brasil no quisieron ser menos, Juan Martín Lucero cada vez demuestra más que es el “9” que tanto necesitábamos y tanto esperó Gustavo Quinteros, ya que no sólo nos da gol, trabaja por y para el equipo.

Pablo Solari, debutante en Copa Libertadores, no se puso nervioso y nos dejó con el grito en la garganta a los ocho minutos de partido, pero remó desde atrás, aportó juego y anotó el segundo tanto a minutos del comienzo del segundo tiempo.

A esa altura estaba recordando el triunfo por 3-1 del Colo-Colo dirigido por Marcelo Pablo Barticcioto a Palmeiras en 2009, los goles de Macnelly Torres, Lucas Barrios y Sebastián González. Desde ese día que no ganábamos en Brasil y este triunfo nos llena de esperanza. ¿Cómo no ilusionarse?

El Beso del Pibe al escudo que lleva en el pecho, a más de alguno lo tuvo que haber emocionado y eso nos genera mucha más ansiedad al momento de esperar los próximos duelos.

Este grupo de jugadores no sólo emociona por lo que demuestra en cancha; sino que ilusiona con una nueva hazaña, y mejor aún, nos recuerda que si logramos tocar la gloria una vez superando a los mejores, con el trabajo que se está llevando ahora a cabo, no nos es imposible soñar…

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